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Aloe Vera

El Aloe vera en la historia.

Existen evidencias arqueológicas de que hace 48 siglos ya se usaba como remedio medicinal (en la China Imperial de los primeros emperadores, siglo XXVIII a.C.), así como las tablillas encontradas en Mesopotamia que hablan de su uso farmacéutico y que están datadas del siglo XXI a. C.

En los distintos escritos religiosos de muchas religiones aparecen mencionados. En el Libro de los Vedas, hinduista, se habla de «el curandero silencioso», y en la Biblia se menciona constantemente a lo largo del Antiguo y Nuevo Testamento, por lo que se la conoce como «la planta bíblica». Uno de los casos es el que nos relata como Nicodemo utilizó la mezcla de ALOE y MIRRA para embalsamar a Jesús.

En el antiguo Egipto se la conoce como «La planta de la Inmortalidad». En la tierra de los faraones, una de las zonas donde procede, se le tenía en alta estima.

En la América Precolombina, también era conocida por muchos de los pueblos que la habitaban. Era la planta sagrada para pueblos como los Mayas o los Nahualts, que la usaban contra mordeduras de serpientes, picaduras de insectos o heridas, entre otros.

En 1492, en la travesía hacia el descubrimiento de América, Colón la incluyó en la despensa de los víveres, y gracias a ello, muchos de los marineros pudieron sobrevivir a la desnutrición y a enfermedades como el escorbuto. El Almirante la llamaba el «Doctor en Maceta».

Hasta el siglo XIX, se la conocía como ACÍBAR, nombre que hoy sólo se le da a una parte de la hoja, entre la corteza y el Gel de Aloe, también conocida como ALOINA.

Durante la 2ª Guerra Mundial tuvo gran relevancia tras las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, usándose como remedio rápido contra las quemaduras, llagas y úlceras provocadas por la radiación entre la población superviviente. Fue este hecho, precisamente, el que supuso un auge enorme entre los científicos por estudiar sus efectos beneficiosos.

Desde ahí hasta nuestros días, no se ha parado de estudiar, añadiendo a menudo nuevos resultados beneficiosos y usos.

Durante los últimos diez o quince años, ha ido entrando en las cocinas más prestigiosas del mundo, tomando una nueva utilización hasta entonces casi desconocida: enriquecer también nuestros platos.

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